Si existiera la posibilidad, por remota que fuera, de traficar con los créditos de libre elección, yo sería la primera en hacerlo. Intentaría comprárselos a aquel individuo que fuera sobrao y no me remordería la conciencia. Porque los llevo mal, muy mal, y me faltan muchísimos por completar, y como esto siga así acabaré en los periódicos como la imbécil que tuvo que estar un año más completando créditos. Como intento evitar a toda costa que este titular se produzca, este año me he apuntado a un curso, "complemento de formación", con el título de este post. Pensaba que se trataba de un conjunto de charlas o algo así, pero no... Duró del 31 de marzo al 4 de abril, y el primer día, tras una brevísima presentación, me encontré...
... bailando como una loca una danza africana, unos cuantos reguetones, dando brincos, creo que también me marqué una salsa y cuando por fin me liberé tenía agujetas y estaba reventada. Lo peor es que la paliza que nos propinaron (a las que hicimos el curso) venía de manos de una profesora de Valladolid que tiene 72 años, mejor cuerpo que yo, mejor condición física que yo, que baila mejor que yo, que se lo pasaba chachi (como yo) y que hizo del curso algo dinámico y distinto. La verdad es que fue más interesante de lo que esperaba, y mucho, mucho más divertido, prefiero millones de veces el enfoque que le dio antes que soportar charla tras charla como en otros cursos, que acabas aburrido/a y jugando a la brisca con el de al lado o conectándote al mp3.
Me dio pena que se terminara. Estoy reventada y tengo sueño retrasado (aunque mi forma de dormir no sea normal) porque tuve que renunciar a mi siesta (que es sagrada) toda la semana para asistir, pero me lo pasé tan bien...
Así que gracias a la profesora, por el curso y por ese carácter tan personal (una mezcla de salida con un poquito de estar como una cabra), por las técnicas de relajación y por los reguetones, porque estaba yo un poco diciclotímica (creo que esa fue la palabra con la que me describiste, y sabes que me refiero a ti, aunque no he encontrado dicho palabro en la RAE) y me animó bastante. Aún no encuentro bien dónde estaba la Musicoterapia, porque algunas de las actividades no las relaciono bien con dicha disciplina, pero el caso es que repetiría sin dudarlo.
Y para que todo sea redondo, sólo queda que me den pronto mis 3 créditos, y acercarme un poco más a los cincuenta y tantos que debo completar.
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jueves, 10 de abril de 2008
domingo, 30 de diciembre de 2007
Historia de un mp3
La verdad es que tenía pensado escribir un post sobre mi Nochebuena y mi Navidad, pero tener que contar que me pasé la Nochebuena imitando a Raphael gracias al programa que de él se pasaba (por cierto, repetido del año pasado) y que en Navidad me levanté a las tres de la tarde y a las cuatro me volví a echar la siesta, no me resulta interesante. Mis navidades son siempre muuuuuuuuuy tranquilas.
Pero voy a contar las penurias que pasé hasta conseguir un reproductor de mp3. La culpa la tiene mi abuelo materno, que generoso él, da a sus nietos el dinero para que ellos elijan lo que quieren que para eso ya son mayorcitos. A mí se me ocurrió comprarme un mp3, porque aunque las tecnologías me odian, yo me empeño en que me cojan un poquito de cariño. No quiero ser la próxima Gates, sólo quiero que los chismes electrónicos me funcionen a la primera.
Total, que el día de los Santos Inocentes me fui toda contenta a conseguir uno, y lo tuve en menos de 15 minutos, con una capacidad de 1 GB. Y lo primero que hice fue grabar música, sobre todo de mi idolatrado Pelletier, y me fui a dormir tan contentita. Al día siguiente se me ocurre seguir metiendo canciones, pero se me atascó al llegar al 50% de capacidad y ya no me dejaba hacer nada más. Totalmente desesperada, histérica, decepcionada y muy muy muy cabreada después de haber pagado el cacharro de las narices a precio de giga y que sólo llegara a la mitad, movilicé a mi hermano, a mis padres y a mi amiga María (¡gracias!) para que solucionáramos el problema. Muy cabreada mi padre me acompañó al lugar donde empezó todo y me dijeron que el problema estaba en que la música debía meterse por carpetas. Supongo que se da por hecho de que todo el mundo sabe usar un dichoso mp3. Pues yo no.
En fin, ahora estoy más feliz que un regaliz porque ya tengo uno y me convertiré en una discoteca con patas: llevaré mi música conmigo y se vendrá a cualquier parte. No podría estar más contenta.
Pero voy a contar las penurias que pasé hasta conseguir un reproductor de mp3. La culpa la tiene mi abuelo materno, que generoso él, da a sus nietos el dinero para que ellos elijan lo que quieren que para eso ya son mayorcitos. A mí se me ocurrió comprarme un mp3, porque aunque las tecnologías me odian, yo me empeño en que me cojan un poquito de cariño. No quiero ser la próxima Gates, sólo quiero que los chismes electrónicos me funcionen a la primera.
Total, que el día de los Santos Inocentes me fui toda contenta a conseguir uno, y lo tuve en menos de 15 minutos, con una capacidad de 1 GB. Y lo primero que hice fue grabar música, sobre todo de mi idolatrado Pelletier, y me fui a dormir tan contentita. Al día siguiente se me ocurre seguir metiendo canciones, pero se me atascó al llegar al 50% de capacidad y ya no me dejaba hacer nada más. Totalmente desesperada, histérica, decepcionada y muy muy muy cabreada después de haber pagado el cacharro de las narices a precio de giga y que sólo llegara a la mitad, movilicé a mi hermano, a mis padres y a mi amiga María (¡gracias!) para que solucionáramos el problema. Muy cabreada mi padre me acompañó al lugar donde empezó todo y me dijeron que el problema estaba en que la música debía meterse por carpetas. Supongo que se da por hecho de que todo el mundo sabe usar un dichoso mp3. Pues yo no.
En fin, ahora estoy más feliz que un regaliz porque ya tengo uno y me convertiré en una discoteca con patas: llevaré mi música conmigo y se vendrá a cualquier parte. No podría estar más contenta.
domingo, 28 de octubre de 2007
Empezando...
No me avergüenza reconocerlo: acabo de llegar al mundo de los blogs cuando ya están muy vistos y son conocidos de sobra. Ya llevaba un tiempo queriendo tener uno, pero no se me ocurría ningún título curioso. Y para mí esto era importante. Siempre me ha llamado la atención cómo los cantantes titulan sus discos, son frases llamativas, originales, a veces se sirven del refranero popular, pero en definitiva, son títulos que llaman la atención o que reflejan un momento de la vida del cantante en cuestión. No sé si el título de mi blog llamará la atención de alguien o si a alguien le parecerá curioso. Pero la idea surgió, por fin, ayer por la tarde, estando en cierta cafetería con dos amigas. Después de lanzar ideas, chorradas y burradas varias una de ellas dijo: "¿Por qué no poner la frase de una canción con la que te sientas identificada?" Y aquí está el resultado.
Es Música en la Noche el tema que más me conmueve del musical El fantasma de la ópera de Andrew Lloyd Weber. Mi pasión por la obra y la historia del Fantasma es la que finalmente ha dado título a este blog.
Y es que la noche abre tantas sensaciones... No encuentro palabras para describirla... Siempre me gustó más la noche que el día...
Es Música en la Noche el tema que más me conmueve del musical El fantasma de la ópera de Andrew Lloyd Weber. Mi pasión por la obra y la historia del Fantasma es la que finalmente ha dado título a este blog.
Y es que la noche abre tantas sensaciones... No encuentro palabras para describirla... Siempre me gustó más la noche que el día...
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