jueves, 14 de agosto de 2008

Platónicamente enamorada de Edward Cullen, forever, forever, forever...

NO QUIERO AL PRÍNCIPE AZUL EN SU CORCEL BLANCO. QUIERO A EDWARD CULLEN EN SU VOLVO PLATEADO.
La frase no es mía, la leí en un foro dedicado a la fantástica saga de Stephenie Meyer. Pero es tan acertada... No he podido esperar a que el último libro, Breaking Dawn (en español, Amanecer), salga en español, y he acabado leyéndolo en inglés o traducido en algunas webs. Gracias a la fantástica web crepusculo-es.com, he encontrado un foro donde discutir sobre el libro. Y parece ser que a mucha gente no le ha gustado... pues a mí sí. Me encanta. Sólo hay un aspecto del libro que no me convence, pero por lo demás, me gusta. Y me ha vuelto a pasar: no puedo dejar de soñar con Edward Cullen.
Representante perfecto de la caballerosidad, adorablemente borde, irresistiblemente sexy, absolutamente encantador... Inalcanzable pero tiernamente humano, me encanta su evolución a lo largo de los cuatro libros y me parece el hombre perfecto. Lástima que la vida real sea distinta... Es, lamentablemente, un personaje de ficción, y además creado por una mente femenina, luego a ojos de toda fémina resulta muy atractivo. Y lástima que en la vida real no existan "Bellas", porque si eres torpe, inocente, tímida, reservada, callada... resultas de todo menos sexy, y en vez de encontrar a un Edward que te adore por ser como eres te encuentras a algún que otro desgraciado que se ríe (y hasta te enumera los mismos) de tus "defectos", que intenta a toda costa aprovecharse de ti y que, al contrario que Edward, que es respetuoso y paciente, sólo tiene un objetivo claro y bien delimitado que quiere conseguir sea como sea... Cada vez que me acuerdo me dan ganas de darme de hostias por ser tan estúpida y haberme dejado engañar de esa manera. Espero que no vuelva a pasarme. Voy a dedicarme a buscar a mi Edward Cullen personal... de momento voy buscando Volvos plateados. A ver si el ocupante de alguno de ellos me sorprende gratamente. Y como decía otro mensaje de algún foro, a mí también me mata Edward y sus "forever, forever, forever..." (Sólo un vampiro te amará para siempre).
En fin, me da pena que haya terminado la saga. Ahora sólo queda esperar a Midnight Sun y conocer el punto de vista de este hombre perfecto (imitando a un conocido anuncio, pon un Edward Cullen perfecto en este mundo imperfecto). Y dejo ya mi locura. Hacía bastante que no escribía, y como lo único que me viene a la cabeza ahora es este hombre...
Bite me, Edward. You know you want to...

domingo, 13 de julio de 2008

Breve cronología del descubrimiento de un autor asombroso

2004.- Es el año en que descubro la obra de José Carlos Somoza, porque es el momento en que Mj me lo recomienda (me recomienda la lectura de La ventana pintada, cuando se da cuenta de mi pasión por el cine, y asegura que me va a encantar). (Y así fue).
2004-2008.- Son los años que dedico a devorar la obra del autor; sólo me faltan aquellos que no están en la biblioteca, Cartas de un asesino insignificante y La caja de marfil; y el último que ha publicado, que no lo encuentro en la biblioteca).
2008.- Verano. Acabo de terminar la lectura de La caverna de las ideas. Metaliteratura. La novela es impresionante. Podría desgranarla y lucirme contando el final; porque soy una de esas personas a las que no sólo no les molesta que le cuenten el final de libros y películas, sino que, además, no me importa compartir los finales de libros y películas que conozco, he leído o he visto, con los demás. Así que voy a resistir la tentación y no voy a dar ningún dato sobre la novela. A quien le interese, que la disfrute. Pero voy a dejar un par de reflexiones profundas que me han llamado la atención, de la misma manera que hice con un fragmento de La ventana pintada en otro post de este blog. La verdad es que, inicialmente, iba a incluirlas (las reflexiones) en "Frases célbres", pero como hace mucho que no escribo y estoy un poco depresiva (insisto, diciclotímica; ¿por qué no puedo superar la palabra que usaste para describirme?) he pensado hacer un post con dos de las frases que más me han llamado la atención del libro.
La primera: "Escribir es extraño, amigo mío: en mi opinión, la primera actividad más extraña y terrible que un hombre puede realizar - y añadió, regresando a su económica sonrisa -: Leer es la segunda". He pasado un buen rato pensando en esto. Extrañas actividades, es posible, de hecho, sólo las realizan unos pocos/as; terribles, desde luego. El poder de las palabras (escritas, leídas) es infinito. Bien usadas son más peligrosas que cualquier espada afilada (parafraseando una cita de El conde de Montecristo, de Alejandro Dumas, cuando Fernando se dispone a escribir y uno de los hombres que le observa piensa que esas palabras pueden causar más daño que cualquier acción física malintencionada).
La segunda: "-¡Ah, la literatura!... - dijo -. ¡Leer no es pensar a solas, amigo mío: leer es dialogar! Pero el diálogo de la lectura es un diálogo platónico: tu interlocutor es una idea. Sin embargo, no es una idea inmutable: al dialogar con ella, la modificas, la haces tuya, llegas a creer en si existencia independiente..." [...] Casi no tengo palabras... siempre he pensado que al leer, no estaba sola; que los libros me acompañaban, me avivaban la imaginación, me animaban a pensar, a mimetizarme con el/la protagonista y a vivir sus aventuras... Me aíslo por completo cuando leo (esto mismo me ocurre ante una película o una obra de teatro). Pero lo de no pensar a solas, sino dialogar, como definición de la lectura me ha dejado helada. Es una idea para darle vueltas.
Y así llevo desde que acabé la lectura de este libro. A mi parecer magnífico. Es lo que causa el verano en mí: aunque tengo muuuuuuuuuuuucho que hacer, necesito tiempo para leer, desconectar y olvidarme, sumida en ese diálogo con una idea, de lo que me espera.

lunes, 7 de julio de 2008

¿Descansando?

Se supone que estoy de vacaciones, pero la verdad es que no puedo parar. No me convence la vida de universitaria. O no me la he sabido organizar correctamente. Porque tengo que hacer un montón de créditos de libre elección (vaya sistema de estudio) y he recurrido a los cursos de verano, renunciando a dos semanas de mi pseudodescanso. Yaaaaaa, vaaaaaaaale, no es para taaaaaaaanto, dos semaaaaaaanas, qué vaga sooooooooooooooy, pero es que necesito dormir, un rato, no hacer estos cursos nada más terminar las clases, sino más adelante, a finales de julio, o en agosto... Pero es que sigo madrugando, y perdiendo el tiempo, porque los cursos que me convienen no tienen nada que ver con mi carrera... Menos mal que con mi regalo de cumpleaños se me pueden hacer más llevadero.
Porque acabo de cumplir añitos, los dos patitos, y me alegra que sea en verano, porque no tengo que ir a clase... excepto ahora, que siendo universitaria, o tengo un examen, o un curso para que me den créditos. Qué carrera más laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargaaaaaaaaaaaaaa (pero bonita, eso sí). Lo que falla es el sistema de créditos. Otro día lo pongo a parir, que ya no tengo tiempo. ¡Y enhorabuena a María, oleoleoleole!

domingo, 22 de junio de 2008

Calmada

No me gustan, por lo general, las películas basadas en cómics, salvo excepciones. No me gustó, por tanto, mucho, Hulk, pero debo reconocer que la frase final, pronunciada por el protagonista, es muy buena. He sufrido, hace muy poco, una explosión de ira. Normalmente, si se me deja tranquilita, soy una persona muy pacífica. Pero si llevo un año (¡un curso entero!) tragando mierda, es lógico que explote algún día. Lo que me revienta es que después de explotar no consiguiera nada. Se ve que no impongo. Y lo que no estoy dispuesta a tolerar es que me chulee, o que se me ponga borde una niñata de mierda que no tiene ni media hostia bien dada. Debería haber llevado las cosas más lejos. Pero tampoco hubiera servido de nada, porque hay gente, cada día más, de mucha cara, que se cree con derecho a todo.
No soy la reina del universo, ni merecedora de todo, ni debo pedir respeto ni nada similar. El respeto hacia las demás debe venir de cada una. Y ese es el problema principal: que no tienen educación ni respeto. Y en respuesta a esa niñata que se me pone chula, pues sí, te voy a mandar callar las veces que me salgan de la mente, aunque realmente no soy yo quien debería hacerlo, debería existir cierta disciplina y orden por parte de otra persona a la que lo que ha pasado durante este curso la ha descolocado de tal modo que no ha sabido por dónde cogerlo, cómo enfrentarlo y mucho menos, cómo solucionarlo.
Pero ya estoy más calmada. En serio. Menos mal que hablando se entiende la gente. Gracias por escucharme. Me habéis tratado como lo que soy: una persona adulta. Menos mal que en casa cuento con apoyo. Creía que iba a ser distinto, pero gracias a la conversación de ayer me siento mucho mejor. Más tranquila. Más relajada. Más calmada.

miércoles, 11 de junio de 2008

Oda a mi bibliotecario

No sé qué me pasa este mes de junio que no logro salir de mi estado grogui. No he hecho más que empezar y parece que llevo una eternidad. No puedo más, y me queda mucho por hacer. En febrero, me comía el mundo, tenía ganas de trabajar, me licué el cerebro para sacarlo adelante y lo conseguí. Pero este junio es diferente. Y después de darle unas (pocas) vueltas al coco, he llegado a la conclusión de que mi (aparente) falta de concentración se debe a la falta de mi bibliotecario. Explico: soy fan fan fan fan súper fan de la Biblioteca Pública de Badajoz, porque lo tiene todo: está cerca de mi lugar de residencia, es grande, es cálida en invierno y se está bien en verano, es luminosa, llena de libros (obviamente), tiene buenas mesas de trabajo (a veces se quedan cortas) y abre los fines de semana en horario ampliado (lo mejor, sin duda). Y me caen bien los bibliotecarios que en ella habitan. Este año había uno nuevo, joven... en fin, uno más a mi lista (interminable) de amores platónicos, que nunca antes había visto... Estuvo acompañando (sin que él se diera cuenta) mi estudio todo este año, hasta que se marchó, hace unos meses... Seguramente, estaría de prácticas o algo así, y ahora espero que lo contraten en serio.
Cuando yo estudiaba para febrero, y me agobiaba, levantaba la vista de los libros y la relajaba... Pero ahora ya no puedo relajarla y creo firmemente que la ausencia de mi bibliotecario es una (entre otras muchas) de las causas de mi estado... grogui total... ay... nunca olvidaré el día que me buscó un libro de poesía... ay... qué recuerdos... Ahora se me hace muy lejano... Ay, bibliotecario mío... qué junio más largo... qué agotamiento... qué cansancio... qué pena no poder relajar la mirada... en fin... espero acabar bien y de una pieza... seguiré estudiando en la biblioteca...