jueves, 22 de octubre de 2009

La última

Anoche fue la última. Fue la última vez que llegué de clase corriendo, que me cambié de ropa (para la ocasión) y me maquillé (como pude) en tiempo récord. Fue la última vez que bajé a leer MI tradicional entrada. Creo que la he leído desde que llegué aquí. Aunque no estoy segura; hay hechos, cosas, que se borran de mi memoria. No lo recuerdo todo. Pero creo que he leído las entradas desde que llegué.
Ya no habrá más, ayer fue la última. La última fiesta de bienvenida de la residencia. Ya no bajaré a las 20.30 a misa, no leeré mi famosa entrada, no subiré a cenar de forma especial y no veré a más novatas bailar y cantar esas pedazo de canciones del año catapún. Me dieron ganas de llorar con la Salve Rociera del final. Ya no volveré a escuchar al coro rociero. Se acabó.
Estoy triste. Sigo teniendo ganas de llorar. Y me revienta pensar que, a pesar de lo mucho que quiero salir de aquí ya, de proclamar a los cuatro vientos que quiero acabar de una vez por todas, me da pena que se acabe. Se me llenan los ojos de lágrimas cada vez que pienso que ayer fue mi última cena de apertura del curso en la residencia.

martes, 6 de octubre de 2009

Microbiología

Azul de metileno.
Verde de malaquita.
Violeta de genciana.
Fucsina.

Me gustan los colores de las tinciones.

domingo, 30 de agosto de 2009

¿Verano?

No puedo evitarlo, en verano, lo abandono todo, hasta este blog, desaparezco...

...me gustaría reaparecer contando historias maravillosas de mis vacaciones, como las que le pasan a ese tío del anuncio de cierta marca de cerveza de cancioncita pegadiza que al principio hace gracia y luego ya aburre... lo poco gusta y lo mucho cansa...

...pero no, nunca me pasa nada interesante. Vaya mierda de veranos.

Hoy es uno de esos días en los que todo me parece una mierda.

jueves, 9 de julio de 2009

El momento cajas



Sólo pensar en el momento cajas hace que mi frágil corazoncito se acelere y que me invada una pereza terrible. Llega una vez al año, entre el 1 y el 4 de julio, y cada año es completamente diferente. Este año, fue el día 2 de julio. Pero ha habido más.

PRIMER MOMENTO CAJAS.- Si no recuerdo mal, debió caer el 1 de julio de 2005. Realmente, no hubo cajas, sino bolsas de basura, en las que guardé todas mis pertenencias que adornan y dan vida a mi pequeña habitación de estudiante, porque no sabía cómo guardarlas. No salió bien del todo, y algunas bolsas acabé guardándolas en cajas. Fue una ET (Experiencia Traumática) en toda regla.

SEGUNDO MOMENTO CAJAS.- El 3 de julio de 2006. Después de cenar, por la noche, salí a robar cajas (creo recordar que acompañada) a la calle central comercial, y encontré 5 cajas maravillosas en las que entraba yo misma sin necesidad de encogerme (soy tamaño mini). Las cargué bien cargadas con todo lo que tenían, y pesaban tanto, tanto, que tuve que esperar a que al día siguiente llegara mi padre a recogerme y las bajara él al sótano. Mi hermano mayor también vino a colaborar; no ha vuelto a venir a buscarme cuando acabo el curso.

TERCER MOMENTO CAJAS.- El 2 de julio de 2007. Maravillada porque no me habían tirado mis fantásticas y gigantescas 5 cajas las volví a llenar con todo lo que tenía; básicamente, todo lo del año anterior y algo (mucho) más. No sé de dónde saco tantos trastos ni cómo consigo meterlos en mi habitación. Mi padre volvió a bajarlas, pero mi madre me dijo: “Esto ya es mucho trabajo, tu padre ya no puede”. Pues yo creo que las bajó todas sin quejarse. Pero este comentario se guardó en mi subconsciente.

CUARTO MOMENTO CAJAS.- El 4 de julio de 2008. Es el más divertido. Seguía conservando mis magníficas cajas, pero estaba preocupada por si mi padre quedaba aplastado por una de esas cajas si se le llegaba a caer encima, porque ya no podía, y con una compañera y amiga de la residencia volvimos a robar cajas a la calle antes citada. Las encontramos de dimensiones perfectas, porque si las llenábamos, nosotras podíamos cargar con ellas y así yo misma las bajaría al sótano, sin necesidad de explotar a mi padre. Lo gracioso es que cuando las llevamos a la residencia, la directora nos dijo que las bajáramos al sótano, que si las dejábamos en el pasillo al lado de nuestra puerta hacían feo, y las bajamos, porque no somos malas, y se nos pasó ponerles nombre. Al día siguiente, mi compañera y amiga me contó que las había repartido entre compañeras que necesitaban cajas (“En el sótano hay”; ya, pero eran nuestras y nos vio con ellas la noche anterior); así que, como no somos malas, insisto, fuimos a buscar más. Me sentí completamente idiota y muy muy muy muy enfadada. Pero bueno, no pude hacer nada y llené mis nuevas cajitas. Las bajé solita al sótano, me sentí feliz y realizada, y mi padre y mi madre se quedaron taaaaaaaan asombrados cuando llegaron y lo vieron todo recogido, que lloraron de la emoción y todo (dramatización del efecto).

QUINTO MOMENTO CAJAS.- El 2 de julio de 2009. Me habían guardado mis cajitas, no se las habían dado a nadie, y ya sabía qué iba en cada una. Recogí rápido. Volví a buscar cajas para lo que quería llevarme a casa, y fue muy muy divertida la búsqueda y captura de las mismas. Aunque había poca oferta. Las volví a bajar y mis padres volvieron a ponerse muy contentos. Estupendo. Todos contentos.

El 4 de julio es mi cumpleaños (Nacido el 4 de julio, como la película de Tom Cruise) y por eso las prisas en recoger y volver a casa, para celebrarlo allí. Echo de menos los dos primeros momentos cajas, en los que me sorprendían mis compañeras y amigas cantándome el cumpleaños feliz, regalándome esprite (Sprite) y lluvias de confeti en el pasillo mientras yo hacía mis cajas. El próximo año será el último momento cajas, y tendré que tirar un montón de cosas, porque todo eso no cabe en casa; será totalmente diferente. Y sé que vendrán más momentos de “pequeñas mudanzas”, porque empezaré una nueva etapa, y luego otra, y así hasta que encuentre un lugar en el que instalarme definitivamente y, así (espero), dejaré de hacer cajas... algún día.

martes, 30 de junio de 2009

Ha llegado... el momento...

Como cada año por estas fechas, ha llegado el momento...


¡El momento cajas!
Una experiencia que parece idéntica todos los años, y sin embargo,
cada año es completamente diferente, sorprendente, única...
Nunca sé cómo va a ser...
(Continuará...)